
Este material gráfico me fue entregado el año 1999 en las afueras de un supermercado. Entre las personas que estaban difundiendo éste y otros informativos de la por entonces Agrupación Pro Defensa de los Animales, se identificaba a una hermosa mujer de cerca de 60 años, rasgos finos, vestida impecable con su traje de religiosa. Su nombre castellanizado: Gertrudis. Sobre unos paneles estaban montadas una serie de fotografías, donde se ilustraba el trabajo que este grupo estaba desarrollando principalmente con el maltrato de animales en el sector sur de la capital. Gertrudis me entregó aquella tarde este volante, anotando su nombre y teléfono para ser consultada sobre futuras actividades. Luego pasaron diez años.En el noticiario de canal 9 del día lunes 24 de agosto, se presentó un reportaje con una serie de entrevistas a personas que a diario trabajan en el ámbito de los perros abandonados de Santiago, entre esas personas estaba nuevamente Gertrudis, ya sin hábito, proponiendo soluciones ante la cámara, lanzando pellets por los aires, todavía trabajando con esos seres que son visibles para la mayoría sólo cuando han sido atropellados, muertos y permanecen en descomposición, sino fuese así, esta alemana ejemplar y muchas otras manos solidarias que a diario entregan el tiempo de su vida para amparar el sufrimiento no serían necesarias. Sabemos que esto aún no ocurre.
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